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Dedicado a Alex. Nada es fácil, pero todo se aprende.

Si no tienes un reto, un sueño y un objetivo te estás alejando de la felicidad.

Si no los tienes, el vacío irá ocupando el lugar de las horas desperdiciadas, poco a poco te convertirás en “la nada” más absoluta sin comprender cómo has llegado hasta ahí. Los sueños sirven para ello, realmente la intención no es convertirlos en una realidad, su misión se ajusta más a que la realidad se transforme en un supuesto presente mejor que el actual.

Tener un objetivo en sintonía con tus sueños te enfrenta al reto de trabajar día a día por conseguirlo. Sin contemplaciones, sin que nada ni nadie te detenga para alcanzarlo. Un fracaso solo sirve para cambiar de estrategia, para modelar el sueño e incluso para hacerte ver qué dirección tomar para alcanzarlo.

El fracaso te pone a prueba, si realmente lo deseas será imposible detenerte.

Todo es un proceso, que tengas un sueño no significa que llegues hasta allí impulsado milagrosamente sin haber cumplido todas las fases, todas las etapas. Las dificultades te ponen a prueba, si eres capaz de superarlas posiblemente vas en la buena dirección y realmente estás luchando por conseguir aquello que tú (y no otros) realmente deseas.

Endulza siempre tus sueños con un objetivo que sea mejorar a tu entorno, que sea necesario que tú estés presente, que te reconforte y te haga sentir en cada instante tu propia identidad. Eres tú mismo en esencia participando todo el tiempo, interactúando con la realidad e impregnándolo todo con la energía que te impulsa día a día.

No te alejes de quién eres realmente, respetar tu identidad hará que el camino sea más sencillo. Te predispone a caminar hacia tu objetivo con alegría, felicidad, plenitud y cumplir su misión principal, levantarte cada mañana con ilusión, observar tu día a día como un mar de oportunidades. Cuando descanses al final de cada jornada podrás sentirte satisfecho por haber logrado estar más cerca de tus sueños y haberlo dado todo por ello. Podrás seguir alimentado tu sueño y crear muchos más.

La confianza en ti mismo ocupará el lugar de “la nada”, pues ya no existirán horas vacías que permitan “a la nada” invadir tu espacio.

Llena tu vida de sueños, de objetivos y retos, trabaja y lucha por ellos cada día, cada instante.

Nada podrá salir mal, pues cuando te des cuenta habrás tenido una vida plena, aunque no hayas conseguido tus sueños.

Sueños

¿Para qué saber la verdad si nada se puede hacer para cambiar la realidad? ¿Para qué descubrir lo que falta si no es posible alcanzarlo?

No tiene sentido desear lo que no se puede tener y ser conscientes de ello es una liberación.
Siempre habrá quien tenga más y quién tenga menos, y es una premisa indiscutible. Y sí, me sitúo de forma intransigente ante ello.

Existen demasiadas cosas fuera del alcance, ¿para qué generar insatisfacción? Para conseguir ser infeliz. La ambición es sana en cierta medida, demasiada puede hacernos egoístas y dañinos para quienes tenemos cerca.

La balanza siempre parece estar inestable, somos insaciables por naturaleza y el famoso equilibrio está en encontrar lo que compensa y lo que no, lo que debemos dejar de querer, de desear para realmente apreciar, querer, cuidar y conservar lo que tenemos y lo que somos.

Llegan momentos en la vida en los que descubres que la entrega a lo que pueda suceder es irremediable. Se aprende que todo sucede en su debido tiempo, que cierto grado de conformismo merecen la pena si cada día predomina el esfuerzo por ser mejores, por mejorar en la medida en que se puede la vida a los que tienes a tu alrededor y te quieren. Debemos intentar conseguir, conseguiremos ser mejores si tenemos a nuestro lado quienes nos reconfortan y no nos fallan. Y ese intento debe ser recíproco.

Fallan, es el problema de los deseos inalcanzables. O peor aún, rozarlos y saber que son efímeros, condenándonos a la eterna insatisfacción, a la lucha interna por no haber sabido, no haber sido capaces de retenerlo.

Existen épocas en las que aún no nos conocíamos lo suficiente a nosotros mismos y todo era posible, incluso intentar lo que sabíamos imposible. Hasta que aprendimos nuestras limitaciones. Y aprender supone básicamente no repetir los mismos errores.

Hace mucho que lo aprendí, los sueños solamente son posibles si dependen exclusivamente de uno mismo y además se pueden tocar con las puntas de los dedos. Lo demás son fantasías.

Despertar

Cada día pasaba de largo sin percibir el tiempo. Lo cotidiano se hacía rutina, la costumbre era el único incentivo y todo perdía el sentido, el valor, su esencia. Ahora recuerda cómo el mar que asomaba por cada ventana de la casa un día se convirtió en un cuadro. Cómo la brisa ya no hinchaba su pecho, le hacía cerrar los ojos y aturdía su mente. Había despertado y sintió que ya no sentía nada.

Era en realidad tan solo un sueño, pero no su vida. Solo quería huir, escapar. Era una jaula de oro, decorada como el paraíso que de niña veía en los escaparates de las agencias de viaje y nada más.

Había pasado mucho tiempo, las canas y las marcas eran imposibles de disimular. No sería un impedimento para comenzar de nuevo.

Aquel día por fin había despertado, sus ojos permanecían abiertos en aquel cuerpo inmóvil. Y ya no recordaba que debía hacer para comenzar a caminar de nuevo en aquel mundo extraño en el que despertó.

Había pasado mucho tiempo, se sentía cansado pero no sería un impedimento para comenzar de nuevo. Al menos es lo que creía. Todos los esfuerzos para levantar parecían ser inútiles.

La angustia comenzó a ser insoportable. ¿Qué hay peor que permanecer tanto tiempo dormido? No recordar cómo levantarse. !Si no es tan difícil! Susurraba en un intencionado grito de socorro.
Pero nadie le oía. Todos la habían olvidado, todos pensaban que aún dormía.

Entonces reflexionó. Para poder continuar, necesitaba un nuevo sueño, solo eso. “Porque la vida es sueño”, recordó.

 

pruebas y leccionesEn un post anterior exponía y analizaba mis impresiones sobre “La Generación mejor preparada” o como la mayoría de mis lectores coincide “mejor tituladas”. Concluimos que la preparación no finaliza tras los estudios universitarios. Ni que decir tiene, que para “la vida real” son necesarios más ingredientes que la sola formación académica.

La Universidad proporciona herramientas para adquirir conocimientos, pero hay que ampliar el campo, seleccionar los caminos que te conducen a poder desarrollar la actividad que deseas y amas. Lo que se aprende es una breve sinopsis dentro del campo estudiado y es necesario desarrollarlo, aderezarlo, añadirle la personalidad y la creatividad de cada uno de nosotros. Y así, solo después poder intentar vivir de ello. Es un proceso costoso, en recursos, tiempo, esfuerzo y entrega, sin embargo, muchos más ingredientes capacitan para enfrentar el durísimo mundo exterior.

El problema del bajo porcentaje de alumnos exitosos o realmente preparados y listos (no me refiero  la inteligencia) para decir YA al mundo laboral (más…)

El precio de la libertadCuando la vida te arrebata tu sueño y ya no sabes porque luchar, y sueñas, simplemente con sobrevivir, sin más, sin esperanzas, sin metas, tan solo con seguir despertando cada mañana.

¿Cómo sonreír? ¿Dónde estará la finalidad de todo esto?
¿Dónde están los amigos que te apoyaban cuando estabas arriba?
¿Dónde están todos cuando estas abajo?
¿Será el único consuelo escuchar y sentir mi corazón latir?
Tantas preguntas que nadie sabe responder.
Paso días, semanas, intentando encontrar un motivo, ¿será ahora este mi destino?.
¿Destino al olvido?, dónde están los sueños que se esconden de mi.

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