¿Qué te está robando la alegría?


Miles de formas de ser y hacer felices a los demás.

Tu decides en gran medida en qué estado emocional quieres vivir. Ya sé que estás pensando en cientos de problemas que pueden frustrar el disfrutar de la alegría en este momento, también hay miles de razones por las cuales sentirla. Y lo más importante, transmitirla a los demás. Porque las emociones son como ráfagas frente a un espejo, aquellas que emanas son aquellas que recibirás. Y si no es así, mejor que cambies de compañía.

Todo lo que voy a describir se resume en ACTITUD, en ASERTIVIDAD.

Antes de poner ejemplos o describir las más frecuentes causas que nos roban las alegrías advierto que ni la cantidad de dinero, ni el estado de salud, o estado físico entran en esta valoración. Simplemente porque hay casos y casos y porque todos conocemos personas tremendamente ricas infelices y otras muy pobres que transmiten alegría allí a donde van. Personas sanas que solo saben quejarse y otras muy enfermas capaces de apreciar y alegrarse por detalles que ninguno de nosotros somos conscientes y ver de forma natural.

De esta forma, os dejo de manera muy sencilla para comenzar cómo cambiar hábitos, clichés y reflexiones para que el día a día sea un poco más alegre. El tuyo y el de los demás.

Tomar una Decisión

Vamos a tomar una decisión, dejemos que las tristezas vengan de fuera, de lo irremediable, de sorpresas poco agradables que no podemos alterar, aunque siempre podremos cambiar la forma en la que nos afecta.

Cada una de estas claves aplicadas en todos los ámbitos son cientos, miles de oportunidades para ser felices.

Diferencia lo importante de lo que te importa

Para mí, personalmente es una de las fundamentales y un punto de partida esencial. Si pudiéramos analizarlo desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, son cientos de razones por las que alegrarte una vez elimines lo que te importa de lo realmente importante.

Puede importarte tener un orden impecable en tu entorno y vivir rodeado de personas que no lo consideren así; siempre ves qué hay mal o equivocado en tu entorno (y no precisamente para modificarlo); o necesitas decirle a los demás todo lo malo que ves a tu alrededor. Esta pista es fundamental para ti.

Uno de los ejemplos mejores de “lo importante para ti” es aquel grito en la autopista al conductor que ni te escucha y que después puede generar hasta media hora de conversación dentro de tu coche.

Critica si, aunque usaría otro término, enseña, habla, y hazlo para ser constructivo, para ayudar y dar herramientas para que mejoren los demás y aquellas tareas que realicen. Si reflexionamos solo un poco, los criticones son tan infelices que hasta en sus gestos se refleja.

Si eres de este modo estarás eternamente enfrentado a todos los que te ordenan y especialmente a los más cercanos, vivirás irritado y todo a tu alrededor será pura insatisfacción. Las personas te verán como el “ya está aquí éste de nuevo otra vez” y no podrás crear un clima amable de tanto reproche continuado. Por tanto, tu entorno será algo “prefabricado”, y para para mal, por ti.
Todas tus cualidades se ocultarán atrás del “otra vez el pesado” y en realidad los demás solo están viendo esa máscara que te has puesto o impuesto.

Lo que te importa: vivir a tu manera, demostrar que al menos en eso eres bueno, qué estás atento, que eres responsable. ¿En serio? Los suelo llamar “D. O Dña. inconveniente”, jamás he visto personas así felices. Recuerda que en estas situaciones está actuando tu ego y no tu.

Lo que es importante:  Llegar a fin de mes, mantenernos sanos y activos, nosotros y a quienes queremos, y para ello es fundamental estar rodeado de personas con las que te sientas bien. Que quieran estar porque les encanta tenerte a su lado y que la alegría natural de todos ellos se manifieste. Centrarse en lo importante evitará tomando el ejemplo anterior que crees una alerta o predisposición a que piensen “a ver qué quiere ahora…” Si comunicas con asertividad, con positivismo, con palabras adecuadas y transmitiendo la importancia general y no tuya personal conseguirás más.

Cuando estamos en entornos positivos somos más productivos y el tiempo se dilata, nos agotamos menos, somos más creativos.

Dicen que a las moscas les gusta más la miel que los excrementos jajajaja.

Al fin y al cabo el truco está en salir unos segundos de tu ego y ponerte en el lugar de los demás reflexionando cómo te gustaría que te lo dijeran, pidieran. Haz que estén deseando mejorar gracias a ti, así de fácil.

Diferencia lo que los demás quieren de lo que sienten

¿Parece fácil? Pues en la rutina del día a día no lo es. Qué manía la que tenemos los seres humanos de que los demás hagan y sientan lo que nosotros queremos.

Si, pide lo que necesitas y da aquello que los demás necesiten siempre que puedas, pero acepta que puede ser que si y puede ser que no. Y no hagas contabilidad de lo que haces por los demás. Ser agradecido es tan importante que si todos lo fuéramos existirían bastantes menos problemas, distinto es contar favores. Si tu relación con ellos no te satisface rómpela simplemente o quizás no estás pidiendo de la forma correcta. Replantea si pides o impones, que la mayoría de las veces y para los que no tienen práctica suele ser lo mismo.

Si te están diciendo que no quieren que les hables o trates de una forma concreta o no se sienten bien haciendo una tarea determinada no es por capricho, son sus sentimientos hablando, pidiendo y queriendo. Y ten muy presente que estos sentimientos negativos no se pueden convertir en positivos a menos que te ignoren, algo que no creo que quieras. Algo estás haciendo mal.

Acepta las críticas

Uno de los mayores enemigos de la alegria y que repercute en todo lo demás. Quien no las acepta, no aprende y tendrá poca empatía.

Tal y como mencioné anteriormente, no critiques con aires de superioridad. Aquí estamos todos aprendiendo. Por ello acepta las críticas y acepta cuando no estás actuando correctamente, cuando te equivocas y especialmente cuando se refieren a los sentimientos de los demás. Si con nuestro comportamiento herimos a los demás, estamos hablando de palabras mayores y esto repercute directamente y seriamente en las relaciones.

Atrévete

Una persona dependiente en la toma de decisiones, y si es adulta todavía más, es un ladrón de alegrías que exige prestarle atención continuamente. Los llamo Ladrones de tiempo y es como tener un piano de cola al cuello cuando intentas no perder un autobús.

Aprende siempre

Es distinto pedir consejo que estar continuamente pretendiendo obedecer. La capacidad de tener iniciativa propia es uno de los motivos de alegría mayores de las personas felices. Que nos vamos a equivocar, ya lo sé, y es entonces cuando la lección se multiplica por diez. Siempre aprendemos más equivocándonos y es una sensación increíble que si dejamos el ego a un lado nos motivará a continuar atreviéndonos.

La sensación de libertad, confianza, seguridad que adquirimos cuando nos atrevemos, nos caemos (o no), nos levantamos y lo volvemos a intentar es una de las mayores alegrías con las que podemos despertar y acostarnos cada día.

Hay posiblemente más razones, prejuzgar, hacerse la victima, disculparse continuamente, me dejo en el tintero muchas otras costumbres que el ego impone sobre lo que realmente somos y queremos ser.

Y tu, ¿ qué piensas? Puedes dejar aquí tu comentario

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