Como de vez en cuando me da por protestar, ahí va mi post de hoy:

Cada vez más profesionales dedicados a la consultoría de empresas con los que hablo me comentan cómo se tropiezan con el gran paradigma que sufre (y digo sufre) el ámbito empresarial independientemente del sector. Los comentarios son unánimes independientemente de la procedencia.

El salto hacia al cambio de modelo irremediable e imprescindible empresarial para la digitalización, que comienza con un cambio de cultura para finalizar en ofrecer a los clientes mejores experiencias (y por tanto hacerlas más productivas y competitivas) choca de lleno y enfrenta a dos generaciones que están condenadas a no entenderse. La generación de los nacidos en los 50 y me atrevo a decir hasta la primera mitad de los 60 (y están a punto de jubilarse o prejubilarse) y la generación de sus hijos, los Millenials.

Los Millenials

Mucho se escribe sobre millenials, miles de estudios analizan su comportamiento como consumidores y empleados, como provocadores del cambio. Sin embargo, pocos de los directivos y propietarios de empresas que deben emplearlos están dispuestos a aceptar que su modelo de negocio debe cambiar, que la estructura de la empresa debe evolucionar y en definitiva que la Transformación Digital ya ha llegado y sólo sobrevivirán los que se adapten mejor a ese cambio.

Pese a que hablar de generaciones, como si todos los nacidos en esta u otra fecha seamos iguales (casi como en el horóscopo) si es cierto que hace mucho se estudian los comportamientos sociales y coincidencias que definen a grupos de población según su contexto histórico. Si deseáis saber más, en el estudio que realicé un par de años atrás sobre generación Digital lo resumo.

Pues bien, entre ambas generaciones estamos la llamada X, o también conocida como babyboom (y el nombre significa eso mismo, somos muchísimos) y no es una generación cualquiera. A finales de los 60 y durante los 70 nacieron en España más niños que nunca. ¿Qué significa este dato que parece pasar desapercibido? Que hay una tremenda población entre los 40 y 55 años.

Dirían hoy que nos “apiñábamos” en clases de 42 alumnos, en las universidades asistíamos a clase sentados en el suelo y el servicio militar no daba a bastos creando los cupos de excelencia hasta que definitivamente se eliminó su obligatoriedad.

La generación ignorada, olvidada

Y le voy a denominar la generación olvidada o generación ignorada.
¿Porqué olvidada?
Porque es la generación más ignorada por los gobiernos, por las empresas y por los analistas de mercado y los formadores de opinión.

Para comenzar se legisla para fomentar el emprendendimiento o auto empleo a menores de 30 años cómo puede verse en la última reforma de la ley de autónomos. Me encanta que así sea. Para madres que acaban de tener hijos también.

Sin embargo, ¿y si tienes más de 30, y si tu hijo tiene 10, 15, 20? ¿No tienes derecho a emprender con las mismas condiciones? ¿No deberías tener ventajas al soportar mayores cargas familiares? ¿Y los autónomos que llevan años y llegan a fin de mes con dificultad?¿Quién paga la casa, la hipoteca o el alquiler, en definitiva las facturas? Comprendo que los padres de los chicos de 30 estén deseando que se independicen, pero también los padres de los hijos dependientes estamos deseando poder pagar las facturas todos los meses.

A la hora de ser empleados por cuenta ajena, además de ventajas fiscales exclusivas y discriminatorias, parece que la prioridad está de nuevo en jóvenes y que nos “venden” como trabajadores muy preparados para la tecnología. Un mito. Solo tienen que ver las estadísticas. El porcentaje de edades y uso de la tecnología es prácticamente el mismo. La variación en el uso de las tecnologías en una franja de 30 años (desde los 24 hasta los 54) es de un 10%. Vamos, que no es para tanto.

Fuente: ine.es

Por otro lado respecto a la actividad en RRSS la diferencia entre las edades no es significativa hasta edades más avanzadas.

Meter en el mismo paquete a los que teníamos 20 años cuando llegó internet a nuestros padres o mayores de 60 años es muy llamativo. De dónde han llegado a tan sabía conclusión e incluirnos en el mismo paquete desde los 46 a los 65? Y que me disculpen los analistas, pero me parece información poco coherente con la realidad.

Usuarios de redes sociales por edades

Manejar datos para que salga lo que quiero es una práctica muy habitual especialmente cuando se busca lo que se quiere ver.

¿Qué podemos hacer?

La generación ignorada/olvidada somos los padres de la generación Digital, de aquellos chicos y chicas que prácticamente (si sus padres lo permiten) usan las tecnologías al 100% y que estamos educándo para que se preparen para el futuro tecnólogico y que su uso sea el más correcto posible.

Somos los que que más sufrimos la crisis en nuestra mediana edad, ¿cómo puede obviarse la generación que vivió, aprendió y generó la mayoría de los avances en telecomunicaciones, informática y tecnología?

Las grandes tecnológicas han crecido gracias a nosotros, los primeros usuarios a emplear internet aunque era difícil y carísimo, cualquier aplicación social o a utilizar Amazon para nuestras compras o la banca online por poner ejemplos.

Nos encontramos entre los millenials y sus padres que desean y deseamos acceder a un mercado de trabajo que necesita creatividad e innovación. Un mercado de trabajo que necesita nuestra experiencia y ejercer actividades para las cuales en muchos casos los más jóvenes no están preparados aún por su falta de experiencia.

Para hacer una conversión en una empresa es necesario filtrar lo bueno y positivo del modelo anterior y transformarlo en algo útil, productivo y competitivo en la actualidad.

Pues este enfrentamiento viejo – nuevo está presente en la mayor parte de las conversaciones entre empresarios, empleados y consultores. Cada día cierran empresas y ya no tanto por la crisis. Aún sin tener datos estadísticos, ya que también suelen ser motivos bastante personales por cierto, en la intimidad todos hemos conocido casos en los que la división interna y la falta de consenso sobre la adaptación al cambio provoca el el cierre y despidos de trabajadores cada día en todas las ciudades españolas.

Todo esto sucede por la simple razón de que la generación de los padres de millenials, los que ahora forman la mayor parte del tejido directivo o propietarios de pymes se niegan a asumir que en su día no aceptaron la tecnología como una forma de vida y que ahora es imprescindible para mejorar la productividad del negocio.

Algo que la generación X asumió desde el principio y usamos las tecnologías durante toda su evolución. Recordemos que internet irrumpió cuando la mayoría rondaba los 20 años, es decir aún jóvenes y deseosos de aprender todo lo nuevo. Y aquellos que no quisieron no les queda más remedio que aprender para adaptarse a las nuevas costumbres de ocio y aprendizaje de sus hijos.

La clasificación por generaciones es algo que suele irritarnos más de lo que se piensa. No es cierto que un joven de treinta y tantos sepa mejor cómo utilizar la tecnología que uno de cuarenta y tantos. De hecho hay millenials bastante más analógicos que muchos de la generación anterior. Digan lo que digan las estadísticas.

Conocemos el mundo empresarial anterior y conocemos el actual y si, promovemos el futuro desde hace más de 20 años. Nos hicimos mayores con un modem y pagando por las llamadas locales cuando irrumpían en nuestras vidas los móviles, los teléfonos inteligentes, y las smart tv y la tarifa plana.
Nos relacionamos por el messenger y los foros de MSN antes de que existieran Facebook o Twitter y somos los mayores usuarios de redes sociales, de todas.

Hemos madurado junto a los avances tecnológicos, unos hemos aprendido más y otros menos, pero lo que si es cierto es que el cambio y como dice un amigo, la palanca del cambio está en nuestras manos.

Los jóvenes no tienen experiencia, lo cual aterroriza a los directivos analógicos y nadie de la opinión pública se plantea qué pintamos la generación intermedia en todo esto. Pues mucho, tenemos experiencias, conocemos lo viejo y lo nuevo y lo repito en nombre de todos, sin cambio habrá fracaso.

Eso es, descubrir qué situación estás viviendo, o de quiénes te estás rodeando puede ser clave para tu salud emocional, tu energía vital o tu impulso profesional.

Si tu entorno no valora, aprecia o comprende aquello que haces tengo que darte una mala noticia y otra buena. La mala es que estás en el lugar equivocado. Puede hasta que tengas el enemigo tan cerca que ni lo percibes. La buena es que puedes salir de ahí y que lo debes hacer lo antes posible. Corre y no mires atrás.

 Rendirse es una opción que pocos pueden permitirse

No se trata de buscar solo reconocimiento, ni de que te rodees de aduladores o “palmeros” como decimos por aquí. Simplemente estás en un círculo que no te aporta, y no es porque tú no lo valgas, que sabes que si. Cuando estás en un agujero negro es muy fácil de reconocer. Te sientes como  si no sirvieras, que no eres lo suficientemente bueno o simplemente que tienes que cambiar algo en tu vida pero no sabes qué, ni por dónde comenzar.

Además es tremendamente difícil percibirlo y salir. Necesitas un detonante normalmente, una especie de explosión emocional, claustrofobia mental y ansiedad. Cuando explotas, revientas, gritas o lloras y antes de que te de tiempo a reaccionar con una solución, aquellos que se encuentran formando tu agujero negro insistirán que el problema es tuyo, que debes tener otra actitud e intentarán convencerte con argumentos siempre haciendote sentir responsable de algún “trauma” tuyo para que no los dejes jamás.

Mi humilde consejo y la buena noticia. No les hagas caso, confía en lo que sientes y busca el camino de salida. Lo identificarás imaginándote que ya vives en la situación que buscas y que te hará sentir cómo el aire atraviesa tus pulmones y alcanza el estomago. Inmediatamente la sonrisa regresará, la confianza en ti mismo, sentirás tu potencial y te visualizarás alcanzando tus metas. Y te parecerá un sueño, pero es así como se consigue, viéndolo y sabiendo que es posible, sé que puedes convertirlo en realidad.

Una vez pruebes la sensación no querrás mirar atrás. (Y no sirve hacer trampas pensando en una lotería).

Si por fin te decides a salir encontrarás las puertas que necesitas abrir para potenciarte, hacer y deshacer, demostrar lo que vales y de aquello que eres capaz. Ni mucho menos estarán las puertas abiertas esperándote pero encontrarás el apoyo y la forma de abrirlas y con ello el camino hacia tu meta.

Decídete y sal de allí si te ahogas, si te sientes solo, si crees que eres demasiado raro, no te conformes, cambiar de planes es quizás todo lo que estabas necesitando. Hay otros “raros” que estarán deseando conocerte.

 

A veces es como un susurro que aparece y desaparece. Has intentando y conseguido siempre sonreír pese a todas las dificultades que se han cruzado en tu camino.

A veces, cuando estás a solas recuperas el aliento, tomas aire y resoplas para expulsar todos los recuerdos negativos, todo aquello que hirió, y que sin remedio reaparece. Y vuelves a sonreír.

Esa sonrisa que a veces es interpretada como inocencia, simpleza, vacío, superficialidad o tan solo como una falta de seriedad en realidad esconde mucho más sufrimiento que aquellos que la contemplan podrían jamás soportar o ni siquiera imaginar.

Interpretaciones que no reflejan más que los sentimientos del que observa y no del observado. Una amplia sonrisa puede ser, y la mayoría de las veces es, un escudo, el resultado de un entrenamiento duro ante las adversidades. Significa tantas cosas, la prueba superada, la única salida para continuar adelante, la victoria interior, el agradecimiento por sobrevivir, por el simple hecho de estar, de existir.

Las personas que conozco y que más sonríen son aquellas que al conocerlas bien comprendes que han sufrido, sobre todo en silencio y son capaces de sonreír ampliamente, porque así lo han aprendido, tan solo por tener la oportunidad de abrir los ojos cada mañana y tener fuerzas para levantar de la cama.

Es tan fácil de interpretarla cuando los signos físicos del sufrimiento son obvios y tan difícil cuando “aparentemente” todo es normal y sin embargo está ahí, en su interior, sin abandonarles jamás aunque pertenezca al presente o al pasado y nunca quieran pensar en ello.

Es esa sonrisa que agradece cada segundo de la vida, pase lo que pase, pase quien pase. La visten aquellas personas que han aprendido y conocido sus límites, a alejarse de aquello que les duele, porque bastante dolor han encontrado sin buscarlo. Es la prueba de una dura lección aprendida.

Es esa sonrisa que muestra cada segundo la alegría interior de haber superado sus miedos, de haber librado duras batallas a solas, de saberse victorioso, superviviente. De saberse inrrompibles tras superar lo imposible, de ser protagonistas de sus propios milagros.

Es esa sonrisa que para tantos es inexplicable ante la enfermedad, ante la necesidad, ante la carencia de prácticamente todo. Y créanme, existe.

Existe si hay a quien sonreír, a quien abrazar, si hay quienes aprecien cada gesto, cada mirada cómplice que te diga “Sé porque sonríes, sé quién eres”.

PD: Dicen, y ellos son la prueba, que la actitud es capaz de modificar la realidad que te rodea, al menos la percepción sobre ella, y gracias a la sonrisa eres y serás capaz de crear y recrear un mundo mejor para ti y los que te rodean. Solo por existir.

A mis hijos

Busca tu propia luz, aquella que nada ni nadie es capaz de apagar ni ocultar. Descubre cómo mantenerla siempre brillando, intensa.

Crea, inventa, reinventa, focaliza y activa, mantén siempre tu espíritu y tu cuerpo rodeado de aquello que suma y te “alimente” permanentemente.
No cedas, ni bajes la guardia, queriéndote siempre para poder querer a los demás.

Si brillas, atraerás oscuridad y te intentarán apagar, y también luz si te mantienes. Ciega la oscuridad con tu luz y no temas cuando se acerque demasiado, a veces es difícil mantenerla, los que de verdad te quieren te ayudarán.
Escoge bien, decide con la razón pero guíate por tu corazón. No te traiciones ni te impongas responsabilidades que puedan hacerte daño, sabrás que no son las tuyas si hieren.
No permitas que nadie forme parte de tu conciencia, ella es solo tuya con sus consecuencias.
Aprende de aquellos que brillan y también cuando te equivoques, no culpes a nadie, buscar culpables solo traerá un resultado, no aprenderás y cometerás los mismos errores.
Aléjate del pasado que oprime y recuerda tan solo las lecciones aprendidas.
No temas al futuro, prepárate para gobernarlo, manejarlo y crearlo.
Resiste el mal, rebélate frente a la mentira y el engaño pero no te desgastes, la verdad siempre llega y sitúa a cada mentiroso en el lugar que le corresponde.

Rodeate de aquellos que te conocen y reconocen, sabrás quienes son. No luches por el amor, el amor se siente y no es una batalla, no se gana. Las batallas de amor son solo luchas del ego.

Aléjate de aquellos que piden más de lo que están dispuestos a dar, nunca tendrán bastante y te querrán solo mientras puedas darles.

Brilla siempre, para eso hemos venido, para intentar dar lo mejor que somos y tenemos y si un día ves que te apagas, pide ayuda y busca aquellos que no te intentaron nunca apagar.

Busca tu luz

No es necesario mostrar con el dedo belleza a los ciegos, ni decir con palabras verdades a los sordos, basta con no mentir a quien te escucha o te lee, ni decepcionar a quien confió en ti. Las palabras conquistan temporalmente, pero los hechos, esos si nos ganan o nos pierden para siempre.
En este mundo las apariencias engañan y las palabras también, pero la esencia de una persona no miente, se siente en el Alma. Aunque te vas dando cuenta que se están perdiendo los valores más básicos que tenemos, la sinceridad, la honestidad, la prudencia y lo que es peor, la vergüenza.

Lo más triste es que el mundo está lleno de ciegos con los ojos abiertos.

Por Carmen Conde

Pd: No hay más ciego que el que no quiere ver, especialmente aquellos que tienen la conciencia dolida y no han tenido tiempo de limpiarla. 

Se tu mismo, no temas a los ciegos ni a los sordos. Siempre habrá quien esté dispuesto a ver y escuchar. 

A veces tengo la impresión de convivir con personas que viven mentalmente en los años 50. El mundo ha cambiado y ellos aún no se han dado cuenta.
Se llaman progresistas pero no han progresado desde la época de nuestros abuelos. Continúan con reivindicaciones que ya asumimos cuando éramos niños como reales.

Nosotras ya crecimos pensando que hombres y mujeres tenían los mismos deberes y obligaciones, ya sabíamos que las mujeres debíamos estudiar y no depender de un futuro marido, ya sabíamos que podíamos ser de ciencias y estudiar ingeniería o telecomunicaciones.

Ya asumimos que no nos quedaríamos en casa para cuidar de nuestros hijos y había que descubrir la manera de trabajar y ascender en la vida profesional sin dejar de ser madres.

Creímos e hicimos posible ser femeninas sin dejar de ser luchadoras como el que más. Aprendimos a decir piropos a los hombres igual que ellos a nosotros, a no ruborizarnos ni indignarnos con chistes machistas e inventamos los chistes feministas para compensar.

Qué agotamiento de escuchar desde que nací que somos mujeres y tal con estos derechos y tal. Ya lo sabemos desde que nacimos, la sociedad lo sabe y aquel que no lo sepa que se lo replantee, que mire qué le enseñaron sus padres. Porque a la mayoría ya hace más de 40 años nos educaron así y solo tienen que mirar a su alrededor a la cantidad de mujeres de nuestra generación que está donde ha querido estar al igual que si hubiera nacido niño.

Qué agotamiento de ver a jovencitas decir lo mismo que sus abuelas. Chicas, crezcan y miren más allá del teclado del ordenador. El mundo en el siglo XXI está lleno de mujeres que entonces SÍ fueron valientes y que no necesitaron predicar, solo necesitaron hacer y demostrar.

Nota para las nuevas feministas: he criado y crío a dos niños sola durante más de 15 años sin ayuda, y nunca he dejado de trabajar como comprenderéis.

Cuando pensé y deseé ser madre nunca imaginé que sería tan difícil y maravilloso al mismo tiempo. El amor que sientes es tan grande como la responsabilidad que de repente cae sobre ti. No sé muchas, madres hay de todos los tipos, maravillosas, amorosas, dedicadas y también celosas, infantiles y perversas. Creo que la mayoría intentamos transformarnos en mejores personas y asumimos el papel que la responsabilidad requiere por el nuevo ser humano que vamos a entregar al mundo.

Tras pasar el primer periodo de euforia al descubrir que serás madre comienzan las preocupaciones en silencio,  solo esperas que crezca dentro de ti sin problemas aunque estés muriéndote de náuseas, unas más que otras,. Cuando se va acercando el momento ya no te preocupa ni los dolores, ni las extrañas posturas que debes coger para hacer aquello que hacías con normalidad toda la vida. De repente, sin saber cómo no se te había pasado antes por la cabeza, únicamente quieres saber que tiene todas las partes de su cuerpo y en el lugar en el que deben estar, para pasar rápidamente a pensar si todo lo demás funcionará bien o mal, si te podrá oír, si te podrá ver, si respirará bien…

Bienvenidas, llegó el principio de las “preocupaciones y amores(y no me mal interpreten) para el resto de tu vida.

Al nacer, ya importa poco todo, solo que esté vivo, que respire, que esté sano. Unas tuvimos suerte, otras, algunas amigas no tanta… Te pasas meses deseando compulsivamente que crezca, que le salgan los dientes, que ande, que coma solo, que hable, que piense, que sea bueno, que juegue, y cuando te das cuenta, piensas que para qué tanta prisa.

Ya tenemos muchos asuntos resueltos a estas alturas  y llega la educación, la socialización. Dependiendo de cómo lo eduquemos (pese a todas las posibles interferencias) hará que su entorno sea un lugar mejor para él y para los demás o lo convertirá todo en un infierno. Dependiendo de cómo le muestres el mundo, será débil y sufrirá, podrá hacer sufrir a los demás a su paso o lo que todas esperamos, sea feliz y haga feliz a quien se encuentre por el camino.

Desde que ves aquella tierna criatura por primera vez, no sé a vosotras, comienzas a fijarte en los adultos de una forma distinta ¡Nuestros rostros cambian tanto! Ves adultos llenos de dolor, de angustia, de mala leche, de odio, de amor y simpatía, de ternura y cordialidad o de envidia. Comienzas a darte cuenta que la vida no va a pasar ni por nosotros ni por ese tierno bebé sin dejar cicatrices.

Y creo que es especialmente en ese momento, al ser madre, cuando toda la batalla comienza, te sientes y te sentirás responsable de las cicatrices que la vida va dejando en ellos (y más si solo te tienen a ti y haces de padre-madre). En algunos casos tendrás que dejarlos y que se hieran para que aprendan, en otros pelearás con todo lo que se ponga por delante (hasta con él) para que no se hiera o le hieran.

Las decisiones más difíciles se toman al guiarlos y educarlos. Cada uno a su manera, cada uno con su personalidad y sus reacciones y tu adaptándote a todo ello solo conducida por el sentido común y el amor más grande que se pueda sentir por alguien.

Desearás que se independicen y cuando lo hagan desearás tenerlos a tu lado, querrás que sean felices siempre como no lo somos ninguno de nosotros, y cada herida que surja en su mente y en su cuerpo dolerá intensamente como si fuera tuya.

Te volverás inconformista y conformista a la vez, querrás “lo mejor” y deberás escoger y pensar qué narices es eso, mal si es mucho y mal si es poco.

Te odiarán a ratos cuando sean adolescentes y sentirás que te han dado un cambiazo ¿Qué madre de adolescente no ha pensado que le han dado un cambiazo? Menos mal que vuelven y habrás, quizás, aprendido algo para el siguiente.

Pero el siguiente no se parece en nada al mayor y todo vuelve a empezar.

Así, cuando lo piensas tras años de profesión, llevo más de 20, lo que queda es todo el amor que has entregado (y has recibido) y seguirás entregando (y seguirás recibiendo) mientras vivas, sufriendo sus heridas y ayudándole a cicatrizarlas para que una vez que sea adulto, no sea como aquellos con cara de dolor, de envidia, de sufrimiento y de rencor.

En definitiva, lo único que nos importa es traer al mundo un ser feliz que pueda hacer de nuestro mundo un lugar mejor ¡Y a veces, lo conseguimos!

Pd: Dedicado a todas las madres, y a los padres y especialmente a las madres-padres y viceversa.

Nos aislamos algunas veces frente a nuestro ordenador del mundo que nos rodea, no para estar solos y sí para buscar más allá de la realidad que inevitablemente nos toca vivir en ese momento, buscar conocimiento, información o relaciones aunque sean supericiales con otros “iguales”.

Atravesando la pantalla encontramos en las redes los oídos, la compañía, las risas y los abrazos que nos faltan, la esperanza de no sentirnos tan bichos raros al encontrar otras personas similares y no importa dónde.

La posible interesada amistad del mundo real aquí se evapora si se sabe ser sincero, si se sabe escoger de quien te rodeas y como un soplo de aire fresco, se recupera la autoestima y la seguridad en uno mismo, esa que no debería perderse pese a todo y pese a todos.

Hay quien se preocupa por el exceso del uso de las relaciones a distancia y no llega a comprender que es una forma de salir del mundo real, es la oportunidad de salir del yo formal y políticamente correcto, de dejar volar el propio yo que duele preso dentro de los formalismos del día a día. Esos mismos círculos de amistad y relaciones que nos creamos y nos vemos incapaces de soltar. Es un aprendizaje, es un ensayo para prepararse a decir que NO.

Allí (y en el mundo real), muchos de nosotros no queremos relacionarnos con aquellos que no conectan, no queremos decir siempre aquello que “queda bien” y vivir en silencio permanente. Que sentimos que ser popular no significa ser mejores, hartos estamos desde pequeños de ver como el “popular” era el más tramposo, el más gamberro, el “graciosillo” que se saltaba todas las normas e incluso tenía por pasión humillar a los más débiles.

Que ese precio por la popularidad no nos interesa a muchos. Que en los medios más allá del ámbito físico gana también el que más presume, el que más aparenta, escandaliza, irrita, el que más dice ser, el que plagia sin mencionar, el que “roba” constantemente y colecciona ideas de los demás de forma superficial. Tantos que repiten ideas que no son propias y se adueñan de ellas…

La creatividad, la autenticidad no es posible copiarla en esencia, por muchos palmeros que tengas. No, no estoy aquí, y los que me leéis y sois parte de mi vida digital tampoco, para ser “popular”. NO gracias, esa realidad ya la tenemos que soportar en la vida real.

Lo que te llena, lo que da sentido a todo esto es tener personas que te apoyan, que están ahi cuando los necesitas, que puedes pedirle aunque solo sea cinco minutos de su tiempo para escucharte, que convierten un mal día en varias carcajadas y te acuestas finalmente con la sonrisa puesta. Es aprender a valorar lo que merece la pena, es recuperar la esperanza de que  las personas reales y autenticas existen. Es leer día a día personas reales sin miedos ni vergüenza, sin superficialidades. Y sé y soy consciente de que me repito.

¿Cómo es posible? Conoces personas maravillosas que en las redes “sociales” se comportan como robots, ¿”auténticos” en el entorno cercano y “autómatas” en la vida digital? Son Sociales, y su nombre no es casual. Me disculpen todos, pero alguien que es un autómata en sus redes “sociales” es imposible que sea auténtico y sincero (o le importa cero “patatero” su comunidad).

Y ya nos invade la publicidad de forma totalmente individual, nos acosan y martillean activistas políticos que tienen mucho que ganar por un puñado de seguidores, nos intentan manipular como si fuéramos una sociedad infantil, vulnerable y susceptible. Suplantan identidades creadas a medida para sensibilizarnos en estafas económicas, sociales e ideológicas. Están convirtiendo la mejor herramienta social de la historia en un arma de manipulación masiva. Y lo peor es que nos estamos dejando y muchos (demasiados) están contribuyendo a que así sea.

Es bueno, positivo que todos sepan a qué nos dedicamos, por qué no. Que siempre buscamos a alguien conocido para establecer relaciones comerciales es un hecho y las redes prolongan el boca a boca. Pero estamos llegando al extremo de la invasión y la despersonalización, destruyendo medios de relacionarse reales (y de recomendaciones) por verdaderos tablones publicitarios.

Apuesto por decir NO, no permitas que aquello de lo que huyes invada tu intimidad. Busca la autenticidad y expulsa de tu vida a los “gamberros populares” que alimentan su ego y sus bolsillos a costa de nuestra necesidad de conectar.

De cada uno de nosotros depende que un cambio sea posible.

“Lola, no me escribes”

De esta forma aparecía periódicamente, cuando pasaban dos semanas sin escribir, cobrándome un nuevo post mi querido amigo Fer. Así firmaba y se despedía siempre Fernando Altuna.

Antes de conocerlo solía escribir para guardar los textos debajo del colchón o retazos de 140 caracteres. Con aquellos pensamientos hechos públicos era suficiente, hasta que Fer me animó a romper con la intimidad y expresar lo que dentro de mi deseaba salir. Este blog que en parte fue idea suya fue el medio por el que poco a poco volví a ser extrovertida gracias a largas conversaciones con él y que nada tenían que ver con las que se mantenían por otros medios.

Me llamaba “Lola pluscuamperfecta”, y nunca entendí qué significaba realmente aunque sabía que era bueno, o “perfectamente imperfecta” y “auténtica”. Cuando era necesario, criticaba lo que hiciera falta y recomendaba dejar las estructuras arquitectónicas mentales para dejar volar la emoción. Me retaba a destruir todos los miedos, y para él y por él escribí “Quítale el miedo que siente” entre otros. Sus miedos, mis miedos, los nuestros.

Aunque nunca había recibido tan bellas palabras, empuje, ánimos y fuerzas , consiguió que no me sonrojara ni por recibir halagos inusuales, ni por escribir y publicar lo que veía y sentía. Un auténtico guía como imagino que lo fue para todos aquellos que lo tuvieron cerca y disfrutaron su forma de ser y querer. Él era sabio conocedor de los límites internos, de la lucha por Ser, ansiaba en el fondo sentir de otra forma.

El dolor decía que “no es opcional, el sufrimiento si”. Nunca olvidaré esas palabras.

El dolor que aún sentía y sintió cuando la injusticia se cruzó por su camino arrebatándole a su padre y obligándolos a crecer en perpetua necesidad de su amor. Su sensibilidad no le permitió sanar completamente, los que le conocemos lo sabemos. Y pese a ello, encontraba aquellos momentos felices de partidos con Altuna Txiki, de paseos y momentos mágicos junto a su amor y que compartió con todos nosotros en esporádicos instantes de 140 caracteres.

Te veía feliz Fer. Me duele que todo el amor que has dado y recibido no haya bastado para compensar el dolor que sufrías a ratos en silencio, en otros muchos luchando no sólo por el tuyo propio, sino por el de todas las víctimas.

Imaginaba siempre lo que debías sufrir cuando los asesinos ganaban espacios en contra de lo que el sentido común nos enseña, espacios en gobiernos de pueblos, ciudades e instituciones. Espacios de televisión que venden a cualquier precio prestándole el micrófono a quien debería ser aislado moralmente de la sociedad.
Imaginaba tu dolor cuando leía hace apenas unos días que las placas, que marcan el lugar donde tantos padres, madres, hijos y amigos fueron arrebatados de sus seres queridos, serían retiradas de las calles.

Fer, no entiendo porqué te has ido, porqué nos dejaste. Ni siquiera si fue voluntario o no. Si te puedo decir que la lucha no será la misma sin ti. Todos te echaremos de menos cuando reabra sus puertas El Café Comercial.

Siento haber tardado en escribirte, gracias a ti tengo una nueva vida Fer.

“Buenas noches Cariños”.

Recuerdo aquellos primeros años en Brasil. Una arquitecta en una zona rural que luchaba mes a mes por la supervivencia, (tanto yo como el resto) haciendo frente al continuo éxodo de jóvenes a ciudades grandes dónde encontrar la forma de crecer.

El turismo no existía pese a ser una de las zonas más hermosas del país, la única economía era sustentada por las fincas agrícolas de coco y dendé (fruto usado para un tipo de aceite) y la administración pública.
El año que ganaba un candidato, una parte de la ciudad encontraba empleo, hasta que ganara el otro candidato y empleara a la otra mitad.
De esta forma, la idea de hacer un hotelito (sin recursos) en un lugar donde no hay “turistas” parecía una locura y en un país con 8 mil kilómetros de playa. Más locura aún si explicabas que desde al aeropuerto más cercano a 100km tardarían con suerte unas 6 horas de viaje hasta el destino. Imaginen lo que significaba entonces ser arquitecta en un lugar donde cada uno con la ayuda de un albañil se construía su propia vivienda.
Las perspectivas de empleo no eran buenas, en absoluto.

Si embargo, siempre hay un sin embargo, había que ser capaz de ver más allá de la realidad. Había que ser capaces de ver el futuro.

Evidentemente allí no había ni turistas, ni viajeros, pero si aparecían de cuando en cuando aventureros procedentes de ciudades grandes en busca de lugares perdidos. Desde luego no eran suficientes para mantener a ningún negocio ni familia. Pero algo era algo.

Lógicamente si no hay oferta, no hay demanda. Allí no iban a caer los huéspedes por arte de magia si no tenían un lugar donde descansar adecuadamente y un mínimo confort desde el que disfrutar de aquel magnífico paraíso.
Sin economía, nadie terceriza tareas. La tercerizacion es consecuencia de la acumulación de obligaciones que no se pueden absorber y son imprescindibles.

Pues bien, tras unos años de dedicación y mucho apretar el cinturón tanto yo como otros locos a unos kilómetros de distancia, conseguimos crear una infraestructura mínima admisible para alojar a viajeros. Rápidamente se corrió la voz en las grandes ciudades del sur. Un paraíso virgen donde puedes dormir en sábanas de algodón, comer productos del mar frescos a buen precio, playas espectaculares y por supuesto un buen vino o una copa después de la cena acompañado de buena música.

Con los viajeros llegaron los amantes del lugar, aquellos que tuvieron un flechazo y compraron su parcela a precio de “banana”. Si no hay demanda los precios también son bajos. Junto a la compra de tierras viene el sigueinte paso, edificar la casa de veraneo. ¿A quién podían encargarle tal tarea si estás a miles de km? Entregar miles de dólares a un albañil podría no estar en sus planes, sin embargo, una arquitecta que sabes que no va a salir corriendo porque tiene allí su hogar es una muy buena posibilidad. Y de esta forma encontré cómo desarrollar mi trabajo.

Transmitir la confianza para que arriesguen sus ahorros en pasar las vacaciones en un lugar desconocido y salvaje era el primer paso. El resto llegaría solo.

De esta forma, el lugar crecía y se hacía conocido, ambos proyectos pudieron convertirse en realidad. Sin embargo el uno sin el otro hubiera sido imposible. Sin mi “competencia” como le gustan llamar aquí tampoco hubiera sido una realidad. Todos los hoteleros cumplíamos una misión, de 100 camas disponibles en el municipio al comienzo, pasamos a dar una oferta de 3000 en apenas unos años. Y ganamos todos.

Sin oferta no hay demanda. Crear es el primer paso.