Dónde están las personas


Se habla tanto de marca personal y tan poco de personas que a veces ya no se sabe con quien hablas, si con quien está escribiendo o una proyección de quien quiere ser realmente.

Se me planteaba estos días dónde estaba el límite entre aquello que se puede comentar o no en las redes sociales cuando estás presente con nombre, apellidos y profesión.

Antes de contestar primero pregunto, “¿te leerías a ti mismo si fueras otro? ¿Hablas y te comunicas con los demás, y si no es así, porqué los demás tienen que hablar e interactuar contigo?

El ego y el miedo

Veo dos cosas fundamentales, ego y miedo. Ambas igual de inútiles. El ego convierte los perfiles en monólogos y el miedo en algo podíamos llamar sin gracia.

Y es que existe un miedo, casi pánico en muchos casos, a tener cuentas reales, y éstas divididas en dos tipos de perfiles claramente diferenciados. En el mundo de los perfiles reales por un lado te encuentras a aquellos que constantemente venden, a ellos mismos o algo en concreto y por el otro a perfiles más normales que hablan de todo, charlan y se relacionan.

De cualquier forma, todos sabemos que la gran mayoría son perfiles anónimos en sus distintos grados de agresividad, ironía, indignación o alegrías. Un síntoma de que ser tu mismo, expresar lo que sientes, opinas y crees es incompatible con eso que llaman la marca personal.

Hay cosas que me gustan y que no me gustan del mundo en el que vivo. Como a todos, aunque unos son, somos más inconformistas que otros.

Recordamos todos cuando éramos jóvenes lo incómodo que era “el qué dirán” que tanto repetían padres y abuelos hace más de treinta años. Pensábamos que al crecer, y ganar independencia, frases como éstas las haríamos desaparecer. Infelizmente pasa el tiempo, y nada conseguimos aunque nos exponemos más que frente al vecino, nos comunicamos más, compartimos más, y seguimos siendo unos mojigatos, al final heredamos aquello que tanto criticamos de nuestros mayores.

Somos igual de miedosos, sin libertad, y con terror a perder nuestros trabajos por decir lo que pensamos (y todos recuerdan lo que sucedió con aquel chico de Google, la moderna, innovadora empresa referente en el mundo entero). Quizá éramos unos ingenuos que impregnados por una época de proclamación de libertades al fin conseguidas. Quizá era solo euforia Juvenil pensar que podríamos ser nosotros mismos sin importarnos lo que piensen los demás.

Siendo incorrecta…

Y todo esto me recuerda a tanto y tantos escribiendo de marca personal y al final parece ser una careta de postureo al más viejo estilo de hace 40 años donde no puedes mostrarte como eres o hablar de nada, ni de forma, no políticamente correcta. Todo por el qué dirán y no vayas a perder tu empleo (qué al final es lo que más nos importa a todos).

Me disculpen algunos de los gurús de marca personal. Si, aquellos que leo cada día hablando de lo mismo dando más vueltas que un ovillo. Realmente no tengo ni idea de quién son, qué sienten y cómo ven el mundo, el mundo que se supone están ayudando a crear con su trabajo. Todo rodeado de citas y frases hechas, técnicas al alcance de cualquiera con conexión a Internet y muchos amigos que comparten todo lo que escriben.

Marca personal es un término avanzado, realmente es lo que siempre se ha llamado reputación, personalidad para los más libres que no temen a mostrarse como son. Pues debemos serlo.

Para mí es comunicarte, sociabilizarte y no avergonzarte por lo que eres. Por lo que eres, no por lo que aparentas ser. Y es que en este mundo de la comunicación parece que te venden su producto, persona o servicio en días, semanas o meses, lo cual para mi no tiene ninguna diferencia con hacerlo en 30 segundos, venderte es venderte. Al menos la publicidad clásica te ahorra tiempo y va al grano.

Me aburre sobremanera y no tengo miedo a decirlo, que te hablen de marca personal sin saber nada de su persona.

Pues no. Creo, he visto, compruebo y he vivido que lo importante es quién eres no como te muestras que eres. Y la mayoría que se suponen trabajan esto de las marcas personales son unos pesados que solo hablan de trabajo, técnicas, gatos y lo bonita que es la nieve o el mar.

Frases repetidas sin creatividad ni emoción, que no dicen nada, y peor, normalmente lo dicen o firman otros.
Para contrarrestar, el universo digital se llena de perfiles anónimos en las redes sociales con pavor de decir lo que piensan, y se supone que vivimos en libertad… (Otros se hacen perfiles anónimos solo para fastidiar, ya lo sabemos todos).

Siento disentir y participar siendo un monólogo, alguien aburrido o parecer ególatra para “mantener una supuesta marca personal”.

Es posible siempre haya sido de las que van un poco a la contraria y no puedo dejar de serlo. Tampoco voy a tener un blog o redes sociales para hablar de lo que no siento, ni observo, ni creo que puede o debe cambiarse.

Mi granito de arena en este mundo, y creo que el de todos, debe ser aportar un punto de vista con naturalidad, respeto, educación y lo que repito siempre, autenticidad. Y eso es para mi la marca personal.

Ser profesional, persona, enfadarse, alegrarse, protestar y llorar cuando sea el momento. Esa es la marca personal, ser persona.

4 Comments

  1. Bravo Lola,

    Como siempre, me has “encantado”.

    Quiero destacar que cuando entré en las Redes Sociales, lo hice esperando interactuar con personas, pero es una pena la cantidad de “fantasmas” que pululan por las RRSS.

    Por otro lado, ¿cuántos son los que aparentan una cosa y son otra? No lo sabremos nunca. En la misma vida nos encontramos con personas que en el trabajo se comportan de una manera, y en su casa, con su familia, de otra, y no siempre mejor.

    Nos falta autenticidad, porque nos falta valentía y ser sinceros con nosotros mismos.

    Gracias por compartir!

    Le gusta a 1 persona

    1. Muchas gracias Xavier, me alegra que te haya gustado. No creas que me ha dado un poco de “miedo” publicarlo. Casi entro en el juego y la espiral del silencio, pero ha podido más quién soy que aquello que los demás podrían pensar. De cualquier forma en todos los ámbitos sociales en los que nos movemos somos nosotros quienes decidimos con quienes queremos conectar, y para ser felices debemos estar rodeados de aquellos que nos acepten tal y como somos. Gracias por tus palabras y aportaciones, un abrazo!

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